Dienstag, 16. Februar 2016

¡Todas a la calle el 8 de marzo! Nosotras, el Comité Rojo de Mujeres de Hamburgo y El Comité Rojo de Mujeres de Viena





¡Todas a la calle el  8 de marzo!
¡Luchar contra el patriarcado y el imperialismo!

Nosotras, el Comité Rojo de Mujeres de Hamburgo y El Comité Rojo de Mujeres de Viena, llamamos a todas las fuerzas revolucionarias y progresistas, activistas del movimiento de mujeres, a las mujeres en general y, en particular, a todas las trabajadoras a una poderosa celebración del 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. Queremos que el 8 de marzo de este año deje sentado, que el creciente movimiento de las mujeres revolucionarias está en avance. 

El 8 de marzo es un día de lucha especial, un día en que las mujeres de todo el mundo levantan sus voces contra el patriarcado y muestran su firme decision en las calles que estan dispuestas a luchar con determinación por su emancipación. Es una necesidad urgente para el desarrollo del movimiento comunista y del movimiento revolucionario en general,  aplastar toda posición que señale la opresión de mujer como una "contradicción política de segundo orden" o que considera cualquier feminismo como "pequeño burgués". Las mujeres, que pertenecen a  la clase obrera, sufren una doble opresión; a la opresión como parte del proletariado se suma la opresión del patriarcado. Las mujeres de la clase trabajadora son explotadas no sólo por la esclavitud del salario, sino también por la esclavitud bajo el Patriarcado.

 Una política comunista y  revolucionaria sólo vale como tal, siempre y cuando sea  una expresión de los intereses de los más oprimidos y explotados, en consecuencia ninguna fuerza  comunista y revolucionaria puede negar el papel especial y la importancia de la movilización, politización y organización de las mujeres, especialmente las trabajadoras, sin desenmascararse a sí misma como impostora. Las personas que reducen, en la "escena de izquierda", la lucha contra el patriarcado a una lucha contra el "sexismo", éstas nunca entendieron nada del punto de vista del marxismo y aquellos que creen que es suficiente con reglas de comportamiento, que dicen que mientras los hombres no ven la pornografía o las mujeres golpean todo está bien y la mujer así tiene "igualdad de derechos", éstos son de hecho defensores del patriarcado, sus apologistas en el movimiento revolucionario.
Al servicio del desarrollo del movimiento de mujeres luchadoras con conciencia de clase, es necesario trazar la línea de división entre el feminismo burgués, pequeño burgués y el feminismo proletario con el fin de fortalecer este último y para animar a las trabajadoras a tomar su papel en las primeras filas de la lucha de clases.

¡Nosotros no nos podemos dividir: el feminismo burgués es chovinismo imperialista!

Los imperialistas, los que ejercen el Poder en Alemania y Austria, utilizan la llamada "crisis de refugiados" para operar una doble política cínica: por una parte, tartan de divider más a la clase obrera y usan a los trabajadores extranjeros para desplazar a los trabajadores locales, en suma para intensificar la explotación de la clase obrera en su conjunto y en parte para crear sobre esta base un movimiento de masas fascista. En este juego perverso utilizan todos los medios, en el último período también el feminismo burgués, especialmente. El"escándalo"  desatado por las autoridades estatales de la RFA por el año nuevo en Colonia y las consiguiente protestas de las tiendas burguesas y pequeñoburguesas, sugiere que el patriarcado sería ante todo un "problema" de los hombres del Tercer Mundo, en particular. Que, en los países "iluminados" Alemania y Austria, la mujer gozaría de un  "estaus de igualdad". Los ataques serían una "cuestión cultural", etc., en fin nada más que el "choque de civilizaciones", que los imperialistas yanquis promocionan como "justificación" de su agresión imperialista contra los pueblos árabes desde principios de la década de 1990.

 Nosotras, como  mujeres revolucionarias, como feministas proletarias, condenamos este vil intento de poner a las masas de mujeres contra otra parte de las masas oprimidas. La existencia de esos puntos de vista y actitudes reaccionarias con respecto a la mujer entre la mayoría absoluta de los inmigrantes del Tercer Mundo, no es un secreto para nosotros y se corresponde con el carácter semicolonial y semifeudal de sus países de origen. Pero esto, no es en ningún caso una justificación para propagar el chovinismo imperialista. Los hombres del Tercer Mundo están llenos de ideología patriarcal, al igual que los hombres de los países imperialistas. Pues denunciar a unos, presentándolos como  pervertidos violadores  y, luego, presenter a los otros como hombres buenos civilizados, es sólo para servir a la agresión imperialista y no es nada más que feminismo burgués. Las naciones imperialistas son aquellas que mantienen las naciones del tercer mundo en la esclavitud, que chupan la sangre a través del capitalismo burocrático y los mantienen subyugados en condiciones semi-feudales y semi-coloniales y eso es suficiente para desconocer a las naciones imperialistas todo derecho a la condena moral de los pueblos de esos lugares. Nosotras luchamos por la unidad de los oprimidos y no podemos permitir dividirnos y por lo tanto no tenemos nada en común con el feminismo burgués.

Combatir el idealismo : ¡no basta que la mujer tome las armas, el objetivo debe ser el comunismo para poder conquistar la emancipación!

El origen de la opresión de la mujer está en la sociedad de clases, en la propiedad privada y sólo puede desaparecer juntamente con la desaparición de la propiedad privada, en el Comunismo. En consecuencia, la lucha por la verdadera emancipación de la mujer está inextricablemente ligada a la lucha por el comunismo. La opresión de las mujeres tiene lugar por causas materiales, toda la porquería patriarcal con todas sus expresiones, ya sean religiosas, culturales, sociales, etc., no vienen del cielo, tienen una base material. Lo contrario sostienen el feminismo  pequeño-burgués y el feminismo burgués, ya que para ellos, el problema es principalmente de naturaleza ideológica y cultural; no importa con que finura lingüística den el giro a las palabras que tratan de encubrirse, para estas personas, el problema es que los hombres "son malos" – lo que no es otra cosa que  idealismo. Mientras este idealismo sea sólo una fuente de discusión sobre el estilo de vida, eso es  relativamente inofensivo. Pero ese idealismo, cuando llega a dominar los movimientos en lucha, tiene un efecto devastador.

En la sociedad humana, una revolución no es el cambio de una forma de gobierno por otra, una revolución es un acto de violencia por la cual  una clase derroca la dictadura de otra y construye la suya propia. Parlar sobre una "revolución de la mujer" en la sociedad de clases es en el "mejor de los casos" puro idealismo, sino una estafa. En el actual panorama humano, las clases separar a las personas más que el sexo. Las mujeres no pueden emprender todas las luchas juntas. La verdadera lucha por la liberación,  las hijas del pueblo sólo pueden llevarla a cabo con el proletariado y bajo la dirección de su vanguardia, lo que es válido para cualquier forma de revolución y en todos los países. Esto se hace más evidente si tenemos en cuenta que estamos en la época del imperialismo y la revolución proletaria y la burguesía es incapaz de llevar a cabo las tareas de la revolución democrático. Los  idealistas pueden hablar en el mundo actual de una "revolución" que no sea dirigida por el proletariado, los marxistas no lo puede hacer.
A pesar del gran heroísmo y el admirable sacrificio con que las mujeres ahora toman las armas y luchar para hacer cumplir sus propias estructuras, eso no puede llevarlas más que a una evolución de las formas de la opresión patriarcal, mientras no sean parte de una verdadera revolución democrática o socialista, que sólo son posibles bajo la dirección del proletariado, que se concretiza  en el Partido Comunista.

El feminismo proletario es una línea de demarcación entre el revisionismo y el marxismo y, como tal, es un arma en la lucha por la reconstitución de los Partidos Comunistas

El revisionismo ha destruido en Europa los partidos comunistas, sin excepción. Los comunistas están luchando para reconstituir sus partidos, para volver a contar con ellos, para iniciar la más alta forma de la lucha de clases, como parte y al servicio de la revolución proletaria mundial. Las trabajadoras tienen que servir con un impulso muy especial a esta tarea en cada nivel; pues con el comunismo podremos liberarnos de la doble opresión. Sin un verdadero Partido Comunista, es imposible desarrollar la lucha en dirección de la emancipación. Como mujeres revolucionarias tenemos un doble motivo de luchar por la reconstitución del Partido Comunista.

Necesitamos partidos comunistas de nuevo tipo, partidos marxista-leninista-maoístas que se militarizan a través de las acciones y aplican la guerra popular en todos los países de acuerdo a las condiciones concretas de la revolución. Tales partidos entienden el feminismo proletario como parte de la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. Tales partidos miden sus logros en parte importante, en que lejos las activistas, combatientes y militantes y, de entre éstas, cuantos cuadros femeninos y líderesas  han contibuído a formar y lo conforman, que no son para la decoración, sino para hacer frente a su responsabilidad en el desarrollo general del movimiento revolucionario. Tales partidos no son ciertamente para calmar las conciencias de los pequeños burgueses o de pandillas de pequeños héroes de Facebook ,que actúan como jefes sobre su clan. Tales partidos son destacamentos de combate del proletariado internacional; una compañía, la vanguardia de la clase.

Sin la emancipación de la mujer, no habrá emancipación de la humanidad. Sin la lucha de las mujeres con conciencia de clase no habrá revolución. Sin las comunistas en formación no se reconstituirán  los partidos comunistas como verdaderos partidos comunistas reconstituídos. La "cuestión de la mujer" no es un asunto menor. El papel de la mujer en la revolución es crucial en la lucha por el comunismo. En este sentido:

 !Todas a la calle el 8 marzo!
!Luchar contra el patriarcado y el imperialismo!
!Abajo con el feminismo burgués y el chovinismo imperialista!
!Feminismo proletario por el comunismo!

Comité Rojo de Mujeres de Hamburgo y Comité Rojo de Mujeres de Viena
Febrero de el año 2016