Freitag, 23. September 2016

50 Aniversario de la GRCP en China: Persistir en el arma teórica

Persistir en el arma teórica de la dictadura del proletariado. Articulo de Lu Ming en Hongqi 1975

Aparecido recientemente en el Dazibao Rojo


Persistir en el arma teórica
de la dictadura del proletariado
Conmemorando el centenario
de la redacción de “Crítica del Programa de Gotha
Lu Ming
(1975) 

En su lucha de medida por medida contra el oportunismo lasalleano, el gran maestro Marx escribió en 1875 su brillante obra “Crítica del Programa de Gotha”. Han pasado cien años desde entonces. En el lapso de más de 15 años transcurridos entre la terminación de esta obra en 1875 y su primera publicación en 1891, hubo serias luchas contra los oportunistas. Aplicando en esta obra la más profunda, completa e integral teoría del desarrollo, que es la más rica en contenido, es decir, el materialismo dialéctico, Marx examinó la cuestión del inminente colapso del capitalismo y la cuestión del desarrollo futuro del comunismo, expuso las diferencias entre las etapas inferior y superior de la sociedad comunista, y desarrolló las espléndidas perspectivas de la fase superior de la sociedad comunista. 

Marx señaló enfáticamente que en la transformación de la sociedad capitalista a la sociedad comunista debe haber un período de transición política, en el que el Estado no puede ser otro que la dictadura del proletariado. Durante un siglo, este trabajo programático del comunismo científico siempre guió e inspiró la lucha revolucionaria del proletariado y de cientos de millones de personas en todo el mundo. 

En los últimos cien años se han producido cambios rotundos en todo el mundo. Cuarenta y dos años después de que fuera escrita la “Crítica del Programa de Gotha”, el proletariado ruso, bajo la dirección del gran Lenin, obtuvo la victoria en la Revolución Socialista de Octubre a través de la insurrección armada y marcó el comienzo de la nueva era de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado en el mundo. Treinta y dos años después de la Revolución de Octubre, el pueblo chino, bajo la dirección de nuestro gran líder el Presidente Mao y después de una guerra revolucionaria prolongada, derrocó la dominación reaccionaria del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, fundó la República Popular de China y estableció la dictadura del proletariado en China. Hoy las luchas revolucionarias del proletariado y de los pueblos y las naciones oprimidas de todo el mundo están avanzando, remeciendo al moribundo mundo capitalista y ganando continuamente nuevas victorias. Aunque el camino revolucionario es tortuoso y el capitalismo ha sido restaurado en la Unión Soviética –la patria de la Revolución de Octubre– debido a que la camarilla renegada de Jruschov y Brezhnev usurpó el poder supremo en el Partido y el Estado, esto no es más que un breve interludio en todo el curso del desarrollo histórico. “El mundo está progresando y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta tendencia general de la historia.” (Mao Tsetung: Sobre las negociaciones de Chungking). Más de una vez la práctica del movimiento comunista internacional en los últimos 100 años ha demostrado que las teorías de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado, expuestas en la “Crítica del Programa de Gotha”, son verdades irrefutables. Habiendo pasado por la Gran Revolución Cultural Proletaria y el movimiento de crítica a Lin Piao y Confucio, hemos adquirido un conocimiento más profundo de este punto después de reestudiar esta obra a la luz de la realidad. 

Brillante testimonio de la lucha contra el oportunismo 

La “Crítica del Programa de Gotha” es un brillante registro de la lucha librada por el marxismo contra el revisionismo en la historia del movimiento comunista internacional. En la década de 1870 el centro del movimiento obrero internacional se trasladó de Francia a Alemania; el movimiento obrero alemán se estaba desarrollando vigorosamente. Después de la lucha contra lassalleanismo, directamente educado y apoyado por Marx y Engels, el proletariado alemán en ese momento fundó su partido político independiente – el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán o los eisenachianos. Aunque el programa de este partido no descartó por completo la influencia del oportunismo de Lassalle, mantuvo, en general, el espíritu exigido en los Estatutos Generales de la Primera Internacional y siguió básicamente la línea revolucionaria de Marx. Desde entonces contó con el apoyo de un número creciente de obreros. Los lassalleanos, que se oponían a los eisenachianos y habían sido antes muy poderosos, llevaron a cabo una línea oportunista y siguieron el camino para satisfacer las necesidades de las clases capitalista y terrateniente; en consecuencia, perdieron el apoyo de las masas y terminaron en un aislamiento extremo. Bajo estas circunstancias, en 1874 los lassalleanos cambiaron su posición anterior de negativa a aliarse con los eisenachianos y ansiosamente buscaron una fusión con ellos en un vano intento por salvar su propia situación tambaleante. 

Frente a esta situación, Marx y Engels, que siempre dieron una gran importancia a la solidaridad y a la unidad en el movimiento obrero alemán, consideraron que podía haber una alianza, pero advirtieron reiteradamente a los líderes de los eisenachianos que no debían negociar los principios en la cuestión de la unidad organizativa. En una carta de marzo de 1875 a August Bebel, Engels hizo especial hincapié en que no debe haber absolutamente ninguna concesión a los lassalleanos en el ámbito teórico, que es de una importancia decisiva para el programa, y ​​que “la primera condición para la unión era que cesaran de ser sectarios, lassalleanos”. Pero Liebknecht y otros que estaban buscando apasionadamente la fusión ignoraron el consejo de Marx y Engels y lo hicieron a su manera. Sacrificaron principios y se unieron a los lassalleanos en la elaboración de un proyecto de programa que se desviaba de las teorías de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado y se impregnó con los puntos de vista oportunistas de Lassalle. Este proyecto fue conocido como el Programa de Gotha, cuando fue adoptado más adelante en el congreso que unió a los dos grupos. Para expresar su actitud de principio hacia a este programa y evitar que se ejerza una mala influencia en el movimiento obrero internacional, Marx criticó duramente el proyecto de programa, artículo por artículo, y oración por oración, antes del Congreso de Unidad, y escribió “Glosas marginales al Programa del Partido Obrero Alemán”, es decir, la “Crítica del programa de Gotha”. 

Partes esenciales del Programa de Gotha – Abandono de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado 

Marx señaló que el Programa de Gotha era un “programa absolutamente inadmisible y desmoralizador para el Partido”. Sus partes esenciales eran una aceptación del punto de vista lasalleano de la realización del socialismo apoyándose en “ayudas estatales” y la liquidación de la revolución proletaria, así como la aceptación de la posición lasalleana de la fundación de un “Estado libre” mediante el sufragio universal y la liquidación de la dictadura del proletariado. 

El Programa de Gotha vio la luz poco después de la revolución de la Comuna de París en 1871. En ese momento, Marx y Engels ya habían resumido la experiencia de la Comuna de París y planteado al proletariado de todo el mundo la tarea de aplastar y destruir la máquina estatal existente de la burguesía y establecer el poder estatal proletario a imagen de la Comuna de París. Sin embargo, haciendo caso omiso de esta importante experiencia, Liebknecht y otros incluso retrocedieron al lassalleanismo, al “aceptar todas las exigencias y frases económicas lassalleanas esenciales” y las opiniones absurdas de Lassalle. “Los eisenachianos se convirtieron realmente en lassalleanos”, al menos de acuerdo con el programa. 

Los lassalleanos eran seudosocialistas y esencialmente socialistas burgueses. “So pretexto de reorganización de la sociedad, se plantean el mantenimiento de las bases de la sociedad actual y, con ello, la propia sociedad actual”. (Engels: Principios del Comunismo). Esto está claramente revelado por los dogmas de Lassalle metidos en el Programa de Gotha. 

Desde el principio, el programa evitaba mencionar la propiedad de los medios de producción y balbuceaa acerca del trabajo como la fuente de toda riqueza. Éste era uno de los dogmas de Lassalle. Marx señaló: El trabajo no es la fuente de toda riqueza y la naturaleza es la fuente tanto de la riqueza como del trabajo. Esto se debe a que la producción de riqueza material no sólo necesita trabajo humano, sino también los sujetos e instrumentos de trabajo. El dicho popular de que “el trabajo crea el mundo” tiene precisamente estas condiciones como requisito previo. El trabajo no tiene una fuerza creadora sobrenatural. Sólo en la medida en que un trabajador “se sitúa de antemano como propietario frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios e instrumentos de trabajo” se puede crear riqueza. En la sociedad capitalista, ¿por qué los obreros deben vender su fuerza de trabajo a los capitalistas y convertirse en esclavos asalariados de estos últimos? Esto se debe precisamente a que los medios de producción están en manos de los capitalistas mientras que la clase obrera no tiene nada más que su propia fuerza de trabajo. El programa se dedicaba a decir frases hueras sobre el “trabajo”, pero evitaba mencionar un punto de fundamental importancia: a quién pertenecen los medios de producción, y en consecuencia encubría las relaciones de explotación en el capitalismo y la causa de la explotación y la opresión sufridas por el proletariado. Esta falacia es, por donde se vea, una falacia burguesa. Después de que Jruschov y Brezhnev subieron al poder, la propiedad socialista de todo el pueblo en la Unión Soviética degeneró en propiedad de la clase capitalista monopolista burocrática. Recogiendo la desprestigiada falacia de Lassalle, Brezhnev y sus socios también vociferan que “el trabajo es la fuente de la riqueza” y exigen que el pueblo soviético “trabaje, trabaje y trabaje”. Su objetivo no es más que encubrir el hecho de la restauración capitalista y las relaciones de explotación capitalistas, con el fin de extraer más beneficios de los trabajadores. Esta falacia, sin embargo, no puede salvar al sistema capitalista y a la camarilla renegada revisionista soviética de su destino de destrucción. 

Un “escandaloso retroceso” del Programa de Gotha fue imponer la “ley de bronce de los salarios” de Lassalle al partido alemán y atribuir a la lucha contra el capitalismo  la “abolición del sistema salarial, junto con la ley de bronce de los salarios”. La llamada “ley de bronce de los salarios” es basura que Lassalle recogió de los economistas burgueses; y todo lo que dice es que los salarios sólo pueden permanecer en el nivel más bajo de las condiciones de vida que necesitan los trabajadores para mantener su existencia y tener descendencia. Si los salarios permanecen más altos que este nivel durante mucho tiempo y se mejora la vida de los trabajadores, esto estimulará el crecimiento de la población y la oferta superará la demanda en el mercado laboral. En consecuencia, los salarios se verán obligados a caer a su nivel original. Es decir, la pobreza de la clase obrera está determinada por la ley natural del crecimiento de la población, y toda revolución emprendida por la clase obrera no puede ayudar a mejorar este estado de cosas. Este tipo de teoría burguesa ha sido refutado ampliamente en El Capital de Marx. La causa principal de la explotación y la esclavitud de la clase obrera, señaló Marx, es el sistema de trabajo asalariado basado en la propiedad privada capitalista. La clase obrera puede liberarse de la pobreza y la esclavitud sólo a mediante la revolución violenta y la abolición completa del sistema de trabajo asalariado. Una vez que el sistema de trabajo asalariado es abolido, su ley, naturalmente, dejará de existir. Precisamente, como señaló Marx: “Si suprimo el trabajo asalariado, suprimo también, evidentemente, sus leyes, sean de bronce” o de corcho”. Sin embargo, el proyecto de programa evitaba mencionar la abolición del sistema de trabajo asalariado, pero daba  vueltas alrededor de la llamada “ley de bronce”. Esto equivalía a pedir a la clase obrera que renuncie a la revolución y espere la “ayuda del Estado” para realizar el socialismo del tipo lassalleano. La “ley de bronce de los salarios” está basada en la conocida teoría malthusiana de  la población. Con este punto de vista reaccionario como base, sólo se puede llegar a la conclusión de abolir todas las revoluciones. La razón es que “si esta teoría es exacta, la mentada ley no la podré abolir tampoco, aunque suprima yo cien veces el trabajo asalariado, porque esta ley no regirá solamente para el sistema de trabajo asalariado, sino para todo sistema social”. 

El Programa de Gotha también pregonaba el llamado “reparto equitativo”, el “derecho igual”, el “fruto íntegro del trabajo” y otros dogmas de Lassalle, y repetía la teoría de la economía burguesa que dice que “la distribución determina la producción”. El marxismo sostiene que el modo de distribución está determinado por el modo de producción. Sólo mediante la abolición de la propiedad privada capitalista se pueden cambiar las relaciones capitalistas de distribución. La eliminación de la propiedad privada de los medios de producción “sólo puede alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente” (Manifiesto del Partido Comunista). Lenin hizo hincapié en que el Estado burgués no puede sustituirse por el Estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la “extinción”, sino sólo, por regla general, mediante la revolución violenta” (El Estado y la Revolución). El Presidente Mao ha resumido este principio básico en una fórmula simple: “El poder nace del fusil” (Problemas de la Guerra y la Estrategia). La experiencia histórica ha demostrado que ésta es una verdad y el único camino para que el proletariado obtenga su emancipación. Desde la “ayuda del Estado” de Lassalle hasta la “transición pacífica” defendida por los viejos y nuevos revisionistas, todos ellos traicionan este principio. Sus falacias no son más que las armas espirituales para defender el sistema capitalista y oponerse a la revolución proletaria. 

La lucha por un “Estado libre”, como pide el Programa de Gotha, es el programa político del oportunismo de Lassalle. El marxismo considera que el Estado es el producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase y el instrumento mediante el cual una clase oprime a otra. Después de tomar el poder político, el proletariado establecerá un Estado de dictadura del proletariado, que no tiene por objeto lograr la “libertad” por encima de las clases, sino la supresión de la resistencia de la burguesía y de las demás clases explotadoras. Haciendo alarde de la bandera del “Estado libre”, Lassalle y sus seguidores plantearon una serie de demandas democráticas burguesas, como la lucha por el sufragio universal. Su objetivo era defender la dictadura conjunta de las clases de los grandes capitalistas y los grandes terratenientes. 
 

El socialismo no puede ser otra cosa
que la dictadura revolucionaria del proletariado 


Al criticar la esencia reaccionaria del “Estado libre” de Lasalle, Marx también señaló: “Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado. Esta conclusión científica de Marx fue un importante desarrollo de la teoría de la dictadura del proletariado después de la publicación del “Manifiesto del Partido Comunista”. 

De la sociedad capitalista a la sociedad comunista debe haber un período de transformación revolucionaria, y esto está determinado por las características especiales y las tareas históricas de la revolución proletaria. Esta revolución es la revolución más profunda y completa de la historia de la humanidad y es fundamentalmente diferente de las revoluciones anteriores. Por ejemplo, la revolución burguesa consiste en la sustitución de una propiedad privada por otra y de un tipo de relaciones de explotación por otro, y las relaciones de producción capitalistas pueden surgir dentro de la sociedad feudal y desarrollarse durante un largo período de tiempo. Pero este no es el caso de la revolución proletaria, porque no es posible que las relaciones socialistas de producción emerjan en la sociedad capitalista. Sólo después de que el proletariado ha tomado el poder político a través de la revolución violenta puede establecer la propiedad socialista de los medios de producción. Además, después de la realización básica de la transformación socialista de la propiedad de los medios de producción, todavía es necesario llevar a cabo de manera continua una revolución socialista profunda en el frente económico y particularmente en los frentes político e ideológico. Por lo tanto, la toma del poder político por el proletariado es sólo el comienzo de la revolución socialista.

La sociedad socialista es la primera fase de la sociedad comunista, una “que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede”. Para eliminar las marcas de nacimiento de la vieja sociedad y avanzar a la fase superior del comunismo se necesita un período histórico bastante larga. En la sociedad socialista, los medios de producción se han transformado de propiedad privada de los individuos en propiedad común. En esta medida, el derecho burgués ha desaparecido. Sin embargo, todavía existe en otros aspectos. Por ejemplo, el principio de a cada cual según su trabajo “sigue siendo aquí –en principio– el derecho burgués. Aquí, todo el que aporta la misma cantidad de trabajo social puede recibir la misma cantidad de productos sociales. Pero debido a que la fuerza de trabajo individual puede ser fuerte o débil, y el número de hijos que uno tiene varía, en consecuencia, el grado de bienestar es diferente de persona a persona. Esta diferencia constituye una desigualdad. Al mismo tiempo, todavía existen las diferencias que quedaron de la vieja sociedad entre los obreros y los campesinos, entre la ciudad y el campo, y entre el trabajo intelectual y el manual. La ideología de la clase explotadora y la antigua fuerza de la costumbre todavía no se pueden eliminar de un golpe. Durante este período de transformación revolucionaria, no sólo las clases explotadoras derrocadas intentan la restauración y las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía pueden engendrar nuevos elementos burgueses, sino que como resultado de la influencia y la corrupción de la burguesía y las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía, también pueden surgir nuevos elementos burgueses y degenerados –agentes de la burguesía– dentro de las filas de la clase obrera y entre el personal de los órganos del Partido y del Estado. El Presidente Mao señaló recientemente: Lenin dijo: ‘La pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa’. Esto ocurre también con una parte de la clase obrera y una parte de los miembros del Partido. Tanto entre los proletarios como entre los funcionarios de los organismos oficiales hay quienes incurren en el estilo de vida burgués. Mientras en el mundo existan el imperialismo y el socialimperialismo, las actividades de los reaccionarios internos siempre son eco de las actividades de los reaccionarios internacionales, para subvertir la dictadura del proletariado. Todo esto demuestra que en todo el período del socialismo, la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía es prolongada, tortuosa y a veces muy aguda. Con el fin de aplastar la resistencia de la burguesía y las demás clases explotadoras, prevenir la restauración del capitalismo, eliminar las clases, restringir el derecho burgués y finalmente eliminarlo después de un período considerablemente largo de tiempo y realizar el comunismo, debe haber un período de transición política en que la dictadura del proletariado tiene que ser defendida constantemente. Marx señaló: “Este socialismo es la declaración de la permanencia de la revolución, la dictadura de clase del proletariado como punto de transición necesario a la abolición de las diferencias de clase en general, a la abolición de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, a la abolición de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, a la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales.” (Las luchas de clases en Francia de 1848-1850).

La teoría de la dictadura del proletariado es la quintaesencia del marxismo. A lo largo del período histórico del socialismo, defender u oponerse a la dictadura del proletariado es la piedra de toque para diferenciar el verdadero marxismo del falso. Lenin señaló que no es suficiente el reconocimiento de la lucha de clases y que sólo es marxista quien extiende el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. Tampoco es suficiente reconocer solamente el derrocamiento de la dominación burguesa, la expropiación de los expropiadores y la necesidad de la dictadura del proletariado. “La esencia de la teoría de Marx sobre el Estado sólo la ha asimilado quien haya comprendido que la dictadura de una clase es necesaria, no sólo para toda sociedad de clases en general, no sólo para el proletariado después de derrocar a la burguesía, sino también para el todo el período histórico que separa al capitalismo de la “sociedad sin clases”, del comunismo”. (Lenin: El Estado y la Revolución). El Programa de Gotha no decía nada sobre la dictadura del proletariado, pero llamaba a la lucha por construir un “Estado libre” por medios legales. Esto revela plenamente su esencia oportunista. Heredando el manto de Lassalle, la camarilla renegada revisionista soviética inventó la falacia del “Estado de todo el pueblo”, clamando que “la dictadura del proletariado ya no es necesaria antes de la extinción del Estado”. Esto demuestra precisamente que son enemigos jurados de la dictadura del proletariado. 

En la lucha contra el revisionismo moderno y contra el oportunismo en el Partido, nuestro gran líder el Presidente Mao resumió integralmente la experiencia histórica positiva y negativa en el movimiento comunista internacional y desarrolló la teoría marxista de la dictadura del proletariado. El Presidente Mao ha analizado profundamente la ley de la lucha entre las dos clases y entre los dos caminos después de la conclusión básica de la transformación socialista de la propiedad de los medios de producción, enunció la gran teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado y formuló la línea fundamental del Partido para todo el período histórico del socialismo. El Presidente Mao señaló claramente: “La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de una restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista-leninista”. La Gran Revolución Cultural Proletaria iniciada y dirigida personalmente por el Presidente Mao ha desarrollado aún más, en la teoría y en la práctica, el tema más importante de la actualidad de cómo consolidar la dictadura del proletariado y prevenir la restauración del capitalismo bajo las condiciones del socialismo. El movimiento de crítica a Lin Piao y Confucio, que se está desarrollando ahora de una manera amplia, profunda y persistente, es una lucha política e ideológica en la superestructura en la que el proletariado triunfa sobre la burguesía y el socialismo sobre el capitalismo. Este movimiento también tiene como objetivo consolidar la dictadura del proletariado, prevenir la restauración capitalista y perseverar en la revolución continua bajo la dictadura del proletariado. Recientemente, el Presidente Mao emitió nuevamente una instrucción importante en la cuestión de la teoría. El Presidente Mao señaló: “¿Por qué Lenin hablaba de la necesidad de ejercer la dictadura sobre la burguesía? Este problema es preciso tenerlo claro. La falta de claridad al respecto conducirá al revisionismo. Hay que hacerlo saber a toda la nación”. Además, al mismo tiempo señaló: “Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que es también desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo. Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder”. Esta importantísima instrucción del Presidente Mao expone teóricamente las tareas históricas de la dictadura del proletariado y analiza profundamente la base social que engendra la línea revisionista. Es de gran importancia práctica  y de largo alcance histórico en la aplicación de la línea fundamental del Partido, en la consolidación y el fortalecimiento de la dictadura del proletariado, en la persistencia en la revolución continua bajo la dictadura del proletariado y en el desarrollo de un buen trabajo en la lucha para combatir y prevenir el revisionismo. 

Liu Shao-chi y Lin Piao fueron renegados que traicionaron la dictadura del proletariado. Negaban que la contradicción entre el proletariado y la burguesía y entre el socialismo y el capitalismo es la contradicción principal en la sociedad socialista. También negaban que el proletariado deba ejercer la dictadura omnímoda sobre la burguesía en la superestructura, incluyendo todas las esferas de la cultura, y negaban que la dictadura del proletariado deba imponer las restricciones necesarias en la parte remanente del derecho burgués. Lin Piao intentó cambiar sustancialmente la línea fundamental del Partido y subvertir la dictadura del proletariado y restaurar el capitalismo, y siguiendo los pasos de Confucio, divulgó el programa reaccionario de “autocultivacion y volver a los ritos”. Al atacar a Chin Shih Huang, el primer emperador de la dinastía Chin, realizó ataques venenosos a la dictadura del proletariado y clamó por la fundación de un Estado “socialista verdadero” que aplique una “política benevolente”. Su llamado Estado “socialista verdadero” era la misma basura que el “Estado libre” de Lassalle, cabecilla del viejo oportunismo, y del “Estado de todo el pueblo” de la camarilla renegada revisionista soviética. Lo que Lin Piao decía en realidad era que él quería que los terratenientes, los campesinos ricos, los contrarrevolucionarios, los malos elementos y los derechistas y su pandilla de nuevos elementos burgueses tomen el poder para que así puedan fundar la dinastía fascista de los Lin.

El centro de la disputa entre la línea marxista y la línea oportunista de Lassalle en el partido alemán era: o defender la revolución proletaria y la dictadura del proletariado o liquidarlas. Nuestra lucha contra las dos camarillas antipartido de Liu Shao-chi y Lin Piao también se libró en torno a la cuestión de adherirse u oponerse a la línea fundamental del Partido y consolidar o subvertir la dictadura del proletariado. Este tipo de lucha aún continuará en el futuro. Por lo tanto, es una tarea a largo plazo estudiar seriamente las teorías marxistas básicas sobre la lucha de clases, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado. Todos los oportunistas están acostumbrados a crear confusión en la teoría. En sus panfletos demagógicos, Lassalle extrajo cosas correctas de Marx y las mezcló con sus propias ideas incorrectas, con el fin de confundir a la gente. Estafadores como Liu Shao-chi y Lin Piao también utilizaron el mismo truco. Nuestra mirada no es suficiente para distinguir entre lo verdadero y lo falso, por eso debemos tener la ayuda del microscopio y el telescopio del marxismo. Una razón importante que llevó a Liebknecht a cometer errores sobre cuestiones de principio fue que “siempre estuvo confundido en teoría” y no fue capaz de trazar una línea clara de demarcación entre el marxismo y el oportunismo de Lassalle. Esta lección merece nuestra seria consideración. La teoría es la base de la línea. “No puede haber un partido socialista fuerte sin una teoría revolucionaria” (Lenin: Nuestro Programa). Para ser un revolucionario proletario consciente, hay que estudiar seriamente las obras de Marx, Engels, Lenin y Stalin y el Presidente Mao, dominar la posición, el punto de vista y el método marxistas, y combinar el estudio con la crítica y templarse y elevar el nivel político en la lucha, criticando a la burguesía y al revisionismo. El Presidente Mao nos llamó recientemente a “estudiar más obras marxista-leninistas”. Hay que seguir las instrucciones del Presidente Mao, estudiar con dedicación las principales obras de Marx, Engels, Lenin y Stalin y el Presidente Mao sobre la dictadura del proletariado, elevar nuestra conciencia de la lucha de clases y de la lucha de dos líneas y de continuar la revolución, aplicar conscientemente la línea fundamental del Partido, realizar un buen trabajo en el movimiento de crítica a Lin Piao y Confucio, y luchar por fortalecer la dictadura del proletariado y consolidar y desarrollar la base económica socialista. 


Traducción de Jiang Yucmoi para “Crítica Marxista-Leninistade un artículo en “Hongqi”, nº 3, 1975. 
Los subtítulos son nuestros.

Fuente: Peking Review, nº13, abril de 1975.