Mittwoch, 7. September 2016

PCP: Las condicones y las bases sobre las que el Presidente Mao Tsetung preparó y dirigió la Gran Revolución Cultural Proletaria




Anteriormente hemos publicado bajo el título El Partido Comunista del Perú y la Gran Revolución Cultural Proletaria, la parte correspondiente del documento partidario ¡ELECCIONES, NO! ¡GUERRA POPULAR SÍ!, para servir a la celebración internacional del 50 aniversario de la GRCP, que la llevamos a cabo como parte de las dos campañas aunadas: la campaña por el maoísmo y la campaña por la defensa de la Jefatura del Presidente Gonzalo.

Hoy, entregamos a ustedes, con el mismo propósito y del mismo documento la parte que le antecede: SOBRE EL SOCIALISMO Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO, donde el Presidente Gonzalo sistematiza magistralmente y documenta las condiciones y las bases sobre las que el Presidente Mao Tsetung preparó y dirigió la Gran Revolución Cultural Proletaria, leamos en:
!ELECCIONES, NO! GUERRA POPULAR, SI!

SOBRE EL SOCIALISMO Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.

Socialismo y dictadura del proletariado es otra cuestión fundamental del marxismo-leninismo-maoísmo; más aún hoy cuando, convergentemente, la nueva ofensiva contrarrevolucionaria revisionista de Gorbachov y Teng y la nueva arremetida imperialista niegan el socialismo y sus grandes conquistas con Lenin, Stalin y el Presidente Mao, así como central y principalmente la dictadura del proletariado. Por esto, hoy más que nunca, el proletariado, el pueblo y los comunistas, principalmente, debemos enarbolar mas todavía la teoría del marxismo sobre socialismo y dictadura del proletariado, defender las grandiosas victorias del proletariado Internacional en estos campos y proseguir indeclinablemente el mismo camino; pues, es el único camino para la emancipación de la humanidad, para llegar al verdadero reino de la libertad, el comunismo El gran fundador, Marx, en el Manifiesto, nos enseñó: "La revolución comunista es la ruptura mas radical con las relaciones de propiedad tradicionales; nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera mas radical con las ideas tradicionales." Y en su carta, de 1852, a Weydemeyer: "En cuanto a mi, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni su lucha entre si. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto el desarrollo histórico de esta lucha de las clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de estas. Lo nuevo que yo he aportado ha sido demostrar:
l) que la existencia de las clases solo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción;
2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado,
3) que esta dictadura no constituye de por si mas que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases." Y sobre el socialismo, su limitación y la subsistencia del derecho burgués:

"De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -después de hechas las obligadas deducciones-exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de ésta bajo otra forma distinta.

Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, porque bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo. Pero, en lo que se refiere a la distribución de éstos entre los distintos productores, rige el mismo principio que en el intercambio de mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta.

Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los pelos, mientras que en el régimen de intercambio de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que como termino medio, y no en los casos individuales.

A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo.

Pero unos individuos son superiores física o intelectualmente a otros y rinden, pues, en el mismo tiempo, más trabajo, o pueden trabajar más tiempo; y el trabajo, para servir de medida, tiene que determinarse en cuanto a duración o intensidad; de otro modo, deja de ser una medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce ninguna distinción de clase, porque aquí cada individuo no es mas que un obrero como los demás; pero reconoce, tácitamente, como otros tantos privilegios naturales, las desiguales aptitudes de los individuos, y, por consiguiente, la desigual capacidad de rendimiento. En el fondo es, por tanto, como todo derecho, el derecho de la desigualdad. El derecho solo puede consistir, por naturaleza, en la aplicación de una medida igual; pero los individuos desiguales (y no serían distintos individuos si no fuesen desiguales) solo pueden medirse por la misma medida siempre y cuando que se les enfoque desde un punto de vista igual, siempre y cuando que se les mire solamente en un aspecto determinado; por ejemplo, en el caso concreto, sólo en cuanto obreros, y no se vea en ellos ninguna otra cosa, es decir, se prescinda de todo lo demás. Prosigamos: unos obreros están casados y otros no; unos tienen más hijos que otros, etc.,etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, unos obtienen de hecho más que otros, unos son más ricos que otros, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual.

Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado." ("Critica al Programa de Gotha").

Así como sobre el comunismo:

"En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su bandera: De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!" (Ibídem ).

En cuanto a la dictadura del proletariado, la imborrable conclusión sentada en la misma "Critica al Programa de Gotha"

"Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado "

Y:

"Al destruir las condiciones existentes de opresión mediante la entrega de todos los medios de trabajo a los trabajadores productores, y obligando de esta manera a cada individuo físicamente capaz a trabajar para ganarse la vida, quedara eliminada la única base de la dominación y opresión de clase Pero antes de que pueda con sumarse semejante cambio es necesaria una dictadura del proletariado, y su primera premisa es un ejército del proletariado" ("Discurso con motivo del VII aniversario de la Internacional").

Lenin analizó magistralmente la cuestión fundamental de socialismo y dictadura del proletariado, desarrollando el marxismo; profundizó principalmente el socialismo como "período de transición" y el ejercicio de la dictadura del proletariado. En su gran obra "El Estado y la revolución" sobre el socialismo como primera fase del comunismo escribió: "Esta sociedad comunista, que acaba de salir de la entraña del capitalismo al mundo de Dios y que lleva en todos sus aspectos el sello de la sociedad antigua, es la que Marx llama `primera' fase o fase inferior de la sociedad comunista.

Los medios de producción han dejado de ser ya propiedad privada de los individuos. Los medios de producción pertenecen a toda la sociedad. Cada miembro de la sociedad, al ejecutar una cierta parte del trabajo socialmente necesario, obtiene de la sociedad un certificado acreditativo de haber realizado tal o cual cantidad de trabajo. Por este certificado recibe de los almacenes sociales de artículos de consumo la cantidad correspondiente de productos. Deducida la cantidad de trabajo que pasa al fondo social, cada obrero, por tanto, recibe de la sociedad lo que entrega a ésta.

Reina, al parecer, la `igualdad'.

Pero cuando Lassalle, refiriéndose a este orden social (al que se suele dar el nombre de socialismo, pero que Marx denomina la primera fase del comunismo), dice que esto es una `distribución justa', que es `el derecho igual de cada uno al producto igual del trabajo', Lassalle se equivoca, y Marx pone al descubierto su error.

`Aquí -dice Marx-tenemos realmente un `derecho igual', pero esto es todavía `un derecho burgués', que, como todo derecho, presupone la desigualdad. Todo derecho significa la aplicación de un rasero igual a hombres distintos, a hombres que en realidad no son idénticos, no son iguales entre si; por tanto, el `derecho igual' es una infracción de la igualdad y una injusticia'. En efecto, cada cual obtiene, si ejecuta una parte de trabajo social igual que el otro, la misma parte de producción social (después de hechas las deducciones indicadas).

Sin embargo, los hombres no son todos iguales, unos son más fuertes y otros más débiles, unos son casados y otros solteros, unos tienen más hijos que otros, etc.

`A igual trabajo--concluye Marx--y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, unos obtienen de hecho más que otros, unos son más ricos que otras, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho tendría que ser no igual, sino desigual...'

Consiguientemente, la primera fase del comunismo no puede proporcionar todavía justicia ni igualdad: subsisten las diferencias de riqueza, diferencias injustas; pero no será posible ya la explotación del hombre por el hombre, puesto que no será posible apoderarse, a titulo de propiedad privada, de los medios de producción, de las fabricas, las maquinas, la tierra, etc. Pulverizando la frase confusa y pequeño burguesa de Lassalle sobre la `igualdad' y la `Justicia' en general, Marx muestra el curso de desarrollo de la sociedad comunista, que en sus comienzos se vera a destruir solamente aquella injusticia que consiste en que los medios de producción sean usurpados por individuos aislados, pero que no estará en condiciones de destruir de golpe también la otra injusticia, consistente en la distribución de los artículos de consumo `según el trabajo' (y no según las necesidades).

Los economistas... reprochan constantemente a los socialistas el olvidarse de la desigualdad de los hombres y el `soñar' con destruir esta desigualdad. Este reproche solo demuestra, como vemos, la extrema ignorancia de los señores ideólogos burgueses.

Marx no solo tiene en cuenta del modo mas preciso la inevitable desigualdad de los hombres, sino que tiene también en cuenta que el solo paso de los medios de producción a propiedad común de toda la sociedad (el `socialismo', en el sentido corriente de la palabra) no suprime los defectos de la distribución y la desigualdad del `derecho burgués' el cual sigue imperando, por cuanto los productos son distribuidos `según el trabajo'.

'...Pero estos defectos -prosigue Marx-son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista, tras largos dolores para su alumbramiento. El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica y al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado...'

Así, pues, en la primera fase de la sociedad comunista (a la que suele darse el nombre de socialismo) el `derecho burgués no se suprime completamente, sino solo parcialmente, solo en la medida de la transformación económica ya alcanzada, es decir, solo en lo que se refiere a los medios de producción. El `derecho burgués reconoce la propiedad privada de los individuos sobre los medios de producción. El socialismo los convierte en propiedad y común. En este sentido -y solo en este sentido-desaparece el `derecho burgués'.

Sin embargo, este derecho persiste en otro de sus aspectos, persiste como regulador de la distribución de los productos y de la distribución del trabajo entre los miembros de la sociedad. `El que no trabaja, no come': es el principio socialista es ya una realidad; `a igual cantidad de trabajo, igual cantidad de productos': también es ya una realidad este principio socialista. Sin embargo, esto no es todavía el comunismo, ni suprime todavía el derecho burgués que da una cantidad igual de productos a hombres que no son iguales y por una cantidad desigual (desigual de hecho) de trabajo.

Esto es un `defecto', dice Marx, pero un defecto inevitable es la primera fase del comunismo, pues, sin caer en utopismo, no se puede pensar que, al derrocar el capitalismo, los hombres aprenderán a trabajar inmediatamente para la sociedad sin sujeción a ninguna norma de derecho; además, la abolición del capitalismo no sienta de repente tampoco las premisas económicas para este cambio."

Y, en la misma obra, sobre el control social y estatal:

`Mientras llega la fase `superior' del comunismo, los socialistas exigen el más riguroso control por parte de la sociedad y por parte del Estado sobre la medida de trabajo y la medida de consumo, pero este control sólo debe comenzar con la expropiación de los capitalistas, con el control de los obreros sobre los capitalistas, y no debe llevarse a cabo por un Estado de burócratas, sino por el Estado de los obreros armados.

La defensa interesada del capitalismo por los ideólogos burgueses (Y sus acólitos por el estilo de señores como los Tsereteli, los Chernov y Cia ) consiste precisamente en suplantar por discusiones y charlas sobre un remoto porvenir la cuestión mas candente y mas actual de la política de hoy: la expropiación de los capitalistas, la transformación de todos los ciudadanos en trabajadores y empleados de un gran `consorcio' único, a saber, de todo el Estado, y la subordinación completa de todo el trabajo de todo este consorcio a un Estado realmente democrático, el Estado de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados."

Así como su gran conclusión sobre el "Estado burgués, sin burguesía":

"En su primera fase, en `su primer grado, el comunismo no puede presentar todavía una madurez económica completa, no puede aparecer todavía completamente libre de las tradiciones o de las huellas del capitalismo. De aquí un fenómeno tan interesante como la subsistencia del `estrecho horizonte del derecho burgués' bajo el comunismo, en su primera fase. El derecho burgués respecto a la distribución de los artículos de consumo presupone también inevitablemente, como es natural, un Estado burgués, pues el derecho no es nada sin un aparato capaz de obligar a respetar las normas de aquél.

De donde se deduce que bajo el comunismo no sólo subsiste durante un cierto tiempo el derecho burgués, sino que subsiste incluso el Estado burgués, sin burguesía!

Esto podrá parecer una paradoja o un simple juego dialéctico de la inteligencia, que es de lo que acusan frecuentemente a los marxistas gentes que no se han impuesto ni el menor esfuerzo para estudiar el contenido extraordinariamente profundo del marxismo.

En realidad, la vida nos muestra a cada paso los vestigios de lo viejo en lo nuevo, tanto en la naturaleza como en la sociedad. Y Marx no trasplantó caprichosamente al comunismo un trocito de `derecho burgués', sino que tomó lo que es económica y políticamente inevitable en una sociedad que brota de la entraña del capitalismo." (Ibídem).

Lenin, en "Economía y política en la época de la dictadura del proletariado",en su parte I trata el "período de transición" y la negación del mismo por revisionistas y oportunistas:

"Teóricamente no cabe duda de que entre el capitalismo y el comunismo media cierto período de transición. Este período no puede por menos de aunar los rasgos o las, propiedades de estos dos sistemas de economía social. No puede ser más que un período de lucha entre el capitalismo agonizante y el comunismo naciente o, en otras palabras, entre el capitalismo derrotado, pero no aniquilado, y el comunismo ya con vida, pero todavía muy débil.

La necesidad de toda una época histórica caracterizada por estos rasgos del período de transición, tiene que ser evidente por si misma, no sólo para el marxista, sino para cualquier persona culta que de un modo u otro, conozca la teoría del desarrollo. Y sin embargo, todos los razonamientos que sobre el tránsito al socialismo escuchamos de los actuales representantes de la democracia pequeño burguesa (como lo son, pese a su pretendido rótulo socialista, todos los representantes de la II Internacional, incluyendo a individuos tales como Macdonald y Jean Longuet, Kautsky y Friedrich Adler) se distinguen por el completo olvido de esta verdad evidente. Los demócratas pequeñoburgueses se caracterizan por su aversión a la lucha de clases, por sus sueños acerca de la posibilidad de eludir esta lucha, por su tendencia a limar, paliar y conciliar las cortantes aristas. De ahí que esa clase de demócratas se desentiendan de cualquier reconocimiento de toda una etapa histórica de tránsito del capitalismo al comunismo o consideren que su cometido consiste en cavilar planes encaminados a reconciliar a las dos fuerzas beligerantes, en lugar de dirigir la lucha de una de ellas."

Así como en la parte IV trata el trascendental punto de la supresión de las clases:

"El socialismo es la supresión de las clases.

Para suprimir las clases lo primero que hace falta es derrocar a los terratenientes y capitalistas. Hemos cumplido esta parte de la tarea, pero es sólo una parte y no la más difícil. Para acabar con las clases es preciso, en segundo lugar, suprimir la diferencia existente entre obreros y campesinos, convertir a todos en trabajadores. Y no es posible hacerlo de le noche a la mañana.

... ... ...

Para resolver esta segunda parte de la tarea que es la más difícil, el proletariado, después de vencer a la burguesía debe mantener de modo inquebrantable la siguiente línea política fundamental respecto de los campesinos: separar, diferenciar a los campesinos trabajadores de los propietarios, a los campesinos laboriosos de los campesinos comerciantes, a los campesinos trabajadores de los campesinos especuladores.

En esta diferenciación está la esencia del socialismo."

En tanto que, en la V parte, remata magistralmente tratando socialismo, clases y dictadura del proletariado:

"El socialismo es la supresión de las clases. La dictadura del proletariado ha hecho para lograrlo cuanto estaba a su alcance. Pero las clases no pueden suprimirse de golpe.

Durante la época de la dictadura del proletariado subsisten y subsistirán las clases. La dictadura dejará de ser necesaria cuando no existan clases. Pero éstas no desaparecerán sin la dictadura del proletariado.

Subsisten las clases pero cada una de ellas cambió de aspecto en la época de la dictadura del proletariado, lo mismo que cambiaron sus relaciones mutuas. La lucha de clases no desaparece bajo la dictadura del proletariado; lo único que hace es asumir nuevas formas.

Bajo el capitalismo, el proletariado era una clase oprimida, carente de toda propiedad sobre los medios de producción, la única clase directa y totalmente contra puesta a la burguesía, y por lo tanto la única capaz de ser revolucionaria hasta el fin. Después de derrocar a la burguesía y de conquistar el poder político, el proletariado ha pasado a ser la clase dominante: tiene en sus manos el poder estatal, dispone de los medios de producción ya socializados, dirige a los elementos y clases vacilantes e intermedios y aplasta la creciente energía de la resistencia de los explotadores. Todas estas son tareas específicas de la lucha de clases, tareas que antes no se planteaba ni podía plantearse el proletariado.

La clase de los explotadores, los terratenientes y capitalistas no ha desaparecido ni puede desaparecer en seguida bajo la dictadura del proletariado. Los explotadores han sido derrotados, pero no aniquilados. Conservan una base internacional, el capital internacional, del cual son parte integrante. Conservan, en parte, algunos medios de producción, conservan el dinero, conservan enormes relaciones sociales. Y como consecuencia precisamente de su derrota se ha multiplicado en cien y en mil veces su fuerza de resistencia. El `arte' de dirigir el Estado, el ejército y la economía les da una enorme superioridad, y en consecuencia su importancia es muchísimo mayor que su proporción numérica dentro de la cifra global de la población. La lucha de clase de los explotadores derrocados contra la vanguardia victoriosa de los explotados, es decir, contra el proletariado, se ha hecho encarnizada en grado considerable. Y no puede ser de otro modo, si en realidad nos referimos a la revolución y no suplantamos este concepto (como lo hacen todos los héroes de la II Internacional) por ilusiones reformistas.

Por último, el campesinado, como toda la pequeña burguesía en general, ocupa también bajo la dictadura del proletariado una situación intermedia: por una parte se trata de una masa bastante considerable (en la atrasada Rusia, inmensa) de trabajadores, unida por el interés común de los trabajadores, de liberarse de los terratenientes y de los capitalistas; por otra parte, se trata de pequeños patronos, propietarios y comerciantes individuales. Esta situación económica provoca de modo inevitable su actitud vacilante entre el proletariado y la burguesía. Y al agudizarse la lucha entre estas dos clases, al producirse un viraje increíblemente brusco en todas las relaciones sociales, y dado que entre los campesinos y los pequeños burgueses en general se advierte una mayor propensión hacia lo viejo, lo rutinario, lo inmutable, es natural que se manifiesten entre ellos oscilaciones de un campo a otro, vacilaciones, cambios de frente, inseguridad, etc.

Con respecto a esta clase o a estos elementos sociales la tarea del proletariado consiste en dirigir, en luchar por someterlos a su influencia. Lo que el proletariado debe hacer es conducir a los vacilantes, a los inseguros, tras de si.

Si enfocamos en su conjunto a todas las fuerzas o clases fundamentales, en sus relaciones mutuas, tal como fueron modificadas por la dictadura del proletariado, nos daremos cuenta de cuán ilimitadamente absurdo es, desde el punto de vista teórico, y qué estupidez tan grande representa esa idea pequeñoburguesa corriente del paso al socialismo `a través de la democracia' en general, que encontramos en todos los representantes de la II Internacional. La base sobre la que descansa este error es el prejuicio, heredado de la burguesía, acerca de lo que se considera como contenido de una `democracia' absoluta, situada por encima de las clases. En realidad, con la dictadura del proletariado también la democracia entra en una fase totalmente nueva, y la lucha de clases se eleva a una etapa superior, haciendo que se supediten a ella cada una de las diversas formas.

Las frases generales sobre la libertad, la igualdad y la democracia no son, en realidad, otra cosa que la ciega repetición de conceptos calcados sobre el molde de las relaciones de producción mercantil. Querer resolver por medio de estas frases generales las tareas concretas de la dictadura del proletariado equivale a pasarse en toda la línea a las posiciones teóricas, de principio, de la burguesía. Desde el punto de vista del proletariado, el problema se formula así y sólo así: libertad con respecto a la opresión de qué clase? Igualdad entre qué clases? Democracia en base a la propiedad privada, o en base a la lucha por la abolición de la propiedad privada?, etc.

Hace mucho tiempo que Engels explicó en el Anti-Dühring que el concepto de igualdad, calcado sobre el molde de las relaciones de producción mercantil, se convierte en un prejuicio, a menos que la igualdad se entienda en el sentido de la supresión de las clases. Esta verdad elemental acerca de la diferencia entre el concepto democrático-burgués y el socialista de igualdad, suele olvidarse siempre. Cuando no se la olvida, se comprende con toda evidencia que el proletariado, al derrocar a la burguesía, da el paso decisivo hacia la supresión de las clases, y que, para alcanzar esa meta, el proletariado debe proseguir su lucha de clase utilizando para ello el aparato del poder estatal y empleando diversos métodos de lucha, de influencia y acción con respecto a la burguesía derrocada y a la pequeña burguesía vacilante."

Y sobre lo central: la dictadura del proletariado, tener presente siempre muy seria y profundamente lo establecido por Lenin:

"Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de la política burguesa. Limitar el marxismo a la doctrina de la lucha de clases significa cercenar el marxismo, tergiversarlo, reducirlo a algo aceptable para la burguesía. Sólo es un marxista quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En ello estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño (o un gran) burgués ordinario. Esta es la piedra de toque en la que deben comprobarse la comprensión y el reconocimiento reales del marxismo." ("El Estado y la revolución").

"En toda transición del capitalismo al socialismo, la dictadura es necesaria por dos razones principales o en dos direcciones principales. Primero: es imposible vencer y desarraigar el capitalismo sin aplastar implacablemente la resistencia de los explotadores que no pueden ser privados de una vez de sus riquezas, de sus ventajas en cuanto a organización y conocimientos, y en consecuencia tratarán inevitablemente, durante un período bastante largo, de derrocar el odiado Poder de los pobres. Segundo: toda gran revolución, y particularmente una revolución socialista, incluso cuando no existe una guerra exterior, es inconcebible sin guerra interior, es decir, sin guerra civil, que acarrea una ruina aún mayor que la ocasionada por una guerra exterior, que significa miles y millones de casos de vacilación y de paso de un campo a otro, que significa un estado de extrema incertidumbre, desequilibrio y caos. Y naturalmente todos los elementos de descomposición de la vieja sociedad, fatalmente muy numerosos y ligados sobre todo a la pequeña burguesía (pues es a ésta a la que toda guerra y toda crisis arruinan y destruyen en primer termino), no pueden dejar de `manifestarse' en una revolución tan profunda. Y esos elementos de descomposición no pueden `manifestarse' más que por medio de un aumento de la delincuencia, la golfería, el soborno, la especulación y toda clase de excesos. Para acabar con todo esto se requiere tiempo y hace falta una mano de hierro.

La historia no conoce ninguna gran revolución en la que el pueblo no sintiera esto instintivamente y no manifestara una firmeza salvadora fusilando a los ladrones en flagrante. La desgracia de las revoluciones anteriores consistía en que el entusiasmo revolucionario de las masas, que las mantenía en un estado de tensión y les daba la Fuerza para reprimir implacablemente a los elementos de descomposición, no duraba mucho tiempo. La causa social, o sea, de clase, de tal inestabilidad del entusiasmo revolucionario de las masas residía en la debilidad del proletariado, el único capaz (si es bastante numeroso, consciente y disciplinado) de atraerse a la mayoría de los trabajadores y explotados (la mayoría de los pobres, empleando un término más sencillo y popular),y de mantener el Poder durante un plazo suficientemente largo para aplastar por completo a todos los explotadores y a todos los elementos de descomposición.

Esta experiencia histórica de todas las revoluciones, esta lección -económica y política-histórica mundial, fue sintetizada por Marx en su fórmula breve, aguda, precisa y clara: dictadura del proletariado." ("Las tareas inmediatas del Poder soviético").

"La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se decuplica con su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuyo poderío consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y solidez de las relaciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria, y la victoria sobre la burguesía es imposible sin una guerra prolongada, tenaz, encarnizada, a muerte, una guerra que exige serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad única." ("La enfermedad infantil del `izquierdismo' en el comunismo").

"Nosotros en Rusia (en el tercer año posterior al derrocamiento de la burguesía) estamos dando los primeros pasos en la transición del capitalismo al socialismo, o a la etapa inferior del comunismo. Las clases aún existen y seguirán existiendo durante años, en todas partes, después de la conquista del Poder por el proletariado. Quizás en Inglaterra donde no hay campesinado (pero donde existen pequeños propietarios!), este período pueda ser más corto. Abolir las clases no sólo significa echar a los terratenientes y a los capitalistas, cosa que nosotros hicimos con relativa facilidad; significa también abolir a los pequeños productores de mercancías, y éstos no pueden ser echados o aplastados; hay que vivir en buena armonía con ellos. Se puede (y se debe) transformarlos, reeducarlos, sólo mediante una labor de organización muy prolongada, lenta y prudente. Ellos rodean al proletariado, por todas partes, con un ambiente pequeño burgués que penetra y corrompe al proletariado; provocan constantemente en el proletariado reincidencias en la pusilanimidad pequeñoburguesa, la desunión, el individualismo y la transición de la exaltación al abatimiento. Para contrarrestar esto, para permitir que el proletariado ejerza acertada, eficaz y victoriosamente su papel de organizador (y ése es su papel principal), son imprescindibles la centralización y la disciplina más rigurosas en el partido político del proletariado. La dictadura del proletariado es una lucha persistente, cruenta e incruenta, violenta y pacifica, militar y económica, educacional y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y decenas de millones de personas es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo, templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todas las personas honestas de la clase de que se trata, sin un partido capaz de observar el estado de ánimo de las masas e influir sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha. Es mil veces más fácil vencer a la gran burguesía centralizada que `vencer' a los millones y millones de pequeños propietarios; éstos, con su actividad corruptora, cotidiana, prosaica, invisible, imperceptible, producen los mismos resultados que necesita la burguesía y que restauran a la burguesía. Quien debilita en lo mas mínimo la disciplina férrea del partido del proletariado (en especial durante su dictadura), ayuda de hecho a la burguesía contra el proletariado." (Ibídem).

"Entre los ingenieros soviéticos, entre los maestros soviéticos, y entre los obreros privilegiados, es decir, los más calificados y colocados en las mejores condiciones, en las fábricas soviéticas, observamos un constante renacimiento de absolutamente todos los rasgos negativos propios del parlamentarismo burgués, y sólo mediante una lucha repetida, incansable, prolongada y tenaz basada en la organización y la disciplina proletarias estamos venciendo--poco a poco--este mal." ("La enfermedad infantil del `izquierdismo' en el comunismo").

"La revolución que hemos iniciado, que hemos estado realizando durante dos años y que estamos firmemente resueltos a llevar hasta el fin (aplausos), es posible y factible solo a condición de que logremos traspasar el Poder a la nueva clase, a condición de que la burguesía, los esclavistas capitalistas, los intelectuales burgueses, los representantes de todos los poseedores, de todos los propietarios, sean reemplazados de abajo arriba por la nueva clase en todas las esferas del gobierno, en toda la causa de la construcción estatal, en toda la dirección de la nueva vida." ("Informe en el II Congreso de Sindicatos de Toda Rusia").

El Presidente Mao Tsetung en su elevación del marxismo a una nueva, tercera y superior etapa ha desarrollado extraordinariamente el socialismo científico como teoría y practica de la revolución, principalmente con su inmarcesible desarrollo de la gran revolución cultural proletaria. Así, el Presidente Mao con la revolución cultural proletaria, como continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado, profundizo y desarrollo grandiosamente la cuestión fundamental del socialismo y la dictadura del proletariado; estableció la forma como desarrollar la revolución, en las condiciones de la sociedad socialista y bajo el Estado de dictadura del proletariado, para proseguir la marcha inexorable hacia el comunismo.

Veamos puntos y situaciones que llevaron a esta conclusión trascendente. Sobre la revolución, en "Sobre la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng", el Presidente Mao escribió: "Excepto la revolución que sustituyo a la comunidad primitiva por la esclavitud, es decir, que reemplazó un sistema en el que no existía la explotación por otro de explotación, todas las demás revoluciones del pasado concluyeron en el reemplazo de un sistema de explotación por otro. Para ellas no era necesario ni posible aplastar definitivamente la contrarrevolución. Sólo nuestra revolución, la revolución de las masas populares dirigida por el proletariado y el Partido Comunista, tiene como meta la eliminación definitiva de todos los sistemas de explotación y todas las clases". Y sobre la "regla universal" de primero tomar el Poder para transformar la sociedad:

"Desde el punto de vista de la historia mundial, la revolución burguesa y el establecimiento de Estados burgueses tuvieron lugar antes y no luego de la revolución industrial. Aquí también la superestructura tuvo que ser transformada primero y el aparato de Estado puesto en su lugar antes que fuesen propagadas las ideas que permitían adquirir el poder real. Resulto de ello un sacudimiento profundo de las relaciones de producción. Cuando las nuevas relaciones de producción fueron bien establecidas, abrieron la vía al desarrollo de las fuerzas productivas. Pero un gran desarrollo de las fuerzas productivas proviene siempre de la transformación de las relaciones de producción. Tomemos el ejemplo de la historia del desarrollo del capitalismo. Al comienzo no hubo sino: un simple reagrupamiento de actividades; luego se crearon fábricas y talleres artesanales. En este estadio se establecieron las relaciones de producción capitalistas, pero los talleres artesanales no eran todavía la producción mecanizada. Las relaciones de producción capitalistas hicieron nacer necesidades de transformaciones técnicas, creando así las condiciones para la utilización de máquinas. En Inglaterra, la revolución industrial (fines del siglo XVIII--comienzos del siglo XIX) se produce luego de la revolución burguesa (que tuvo lugar después del siglo XVII). Igualmente en Alemania, Francia, Estados Unidos y Japón, el gran desarrollo industrial capitalista no comenzó si no luego de la transformación de la superestructura y de las relaciones de producción, transformación cuya forma varió según los países.

Primeramente crear opinión pública y apoderarse del poder político. Resolver el problema de los sistemas de propiedad luego, para llegar por fin a un gran desarrollo de las fuerzas productivas, he aquí la regla universal. Sobre tal punto, la revolución proletaria y la revolución burguesa se parecen fundamentalmente a pesar de ciertas diferencias. (Las relaciones de producción socialistas, por ejemplo, no existían antes de la revolución proletaria, mientras que las relaciones de producción capitalistas comenzaron a desarrollarse en la sociedad feudal." ("Notas de lectura sobre el `Manual de Economía Política' de la Unión Soviética").

Así como sobre la necesidad de demoler la vieja superestructura para abolir las antiguas relaciones de producción:

"La historia de todas las revoluciones ha probado que no era necesario tener previamente desarrolladas las fuerzas productivas en su plenitud para poder transformar las relaciones de producción envejecidas. La revolución China comenzó por la propagación del marxismo. Gracias a esta propagación, nació una nueva opinión pública, facilitando así la revolución. Es necesario antes que nada demoler la antigua superestructura por la revolución para que las antiguas relaciones de producción puedan ser abolidas. Es después de la eliminación de éstas que se pueden crear nuevas relaciones de producción, abriendo una vía al desarrollo de las fuerzas productivas de la nueva sociedad. Solamente luego se puede desarrollar una gran revolución tecnológica, para desarrollar vigorosamente las fuerzas productivas, continuando al mismo tiempo la transformación de las relaciones de producción y las ideologías. El Manual no habla de las premisas materiales y no aborda más que raramente la superestructura.

Es decir el Estado de clase, la filosofía de clase y las ciencias de clase. La ciencia económica tiene por principal objeto de estudio las relaciones de producción. Pero es difícil separar la economía política y la concepción materialista de la historia. Es difícil explicar claramente los problemas relativos a la base económica y a las relaciones de producción sin tener en cuenta los problemas concernientes a la superestructura." (Ibídem).

En cuanto a como surgió la Nueva China:

"Nuestra República Popular no fue formada de la noche a la mañana, sino que se desarrolló poco a poco partiendo de las bases revolucionarias. Algunas personalidades demócratas se han templado también en la lucha, en mayor o menor grado, y sufrieron junto a nosotros tribulaciones y penas. Algunos intelectuales se templaron en la lucha contra el imperialismo y las fuerzas reaccionarias, y muchos de ellos pasaron, después de la Liberación, por un proceso de transformación ideológica encauzada a trazar una clara distinción entre nosotros y el enemigo. La consolidación de nuestro Estado se debe, además, al hecho de que las medidas económicas que adoptamos son básicamente acertadas, a que la vida del pueblo es segura y mejora gradualmente, a que nuestra política respecto a la burguesía nacional y otras clases es asimismo correcta, etc." ("Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo").

Y en cuanto a la dictadura y sus funciones:

"Nuestro Estado es un Estado de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la alianza obrero-campesina. Cuáles son las funciones de esta dictadura? Su primera función es reprimir dentro del país a las clases y elementos reaccionarios y a los explotadores que oponen resistencia a la revolución socialista, reprimir a los que sabotean la edificación socialista, es decir, resolver las contradicciones entre nosotros y el enemigo dentro del país. En esta esfera de nuestra dictadura están incluidas, por ejemplo, la detención y la condena a ciertos contrarrevolucionarios y, durante un determinado tiempo, la privación de derechos electorales y libertad de palabra a los terratenientes y los elementos de la burguesía burocrática. Para mantener el orden social y defender los intereses de las grandes masas populares, es igualmente necesario ejercer la dictadura sobre los ladrones, estafadores, asesinos, incendiarios, las bandas de malhechores y los diversos elementos perniciosos que violan seriamente el orden social. La dictadura tiene además otra función: defender nuestro país contra las actividades subversivas y la posible agresión de los enemigos exteriores. Cuando surge tal situación, la dictadura tiene a su cargo la tarea de resolver las contradicciones entre nosotros y el enemigo del exterior. El objetivo de la dictadura consiste en proteger a todo el pueblo para que pueda trabajar en paz y transformar a China , mediante la construcción , en un país socialista con una industria, una agricultura, una ciencia y una cultura moderna. Quiénes ejercen la dictadura? Naturalmente, la clase obrera y el pueblo entero dirigido por ésta. La dictadura no se aplica dentro del pueblo. El pueblo no puede ejercer la dictadura sobre si mismo, ni una parte del pueblo puede oprimir a otra. Los que, en el seno del pueblo, violan las leyes, también deben ser castigados con arreglo a la ley, pero entre esto y la dictadura que reprime a los enemigos del pueblo existe una diferencia de principios. Dentro del pueblo se practica el centralismo democrático." (Ibídem).

Y en lo referente a libertad y democracia:

"En realidad, en el mundo sólo hay libertad y democracia concretas, y no existen libertad ni democracia abstractas. En una sociedad donde existe lucha de clases, si hay libertad para que las clases explotadoras exploten al pueblo trabajador, no hay libertad para que éste no sea explotado; si hay democracia para la burguesía, no la hay para el proletariado y el resto del pueblo trabajador. En algunos países capitalistas también se permite la existencia legal de los Partidos Comunistas, pero únicamente en la medida en que esto no pone en peligro los intereses fundamentales de la burguesía; no esta permitida mas allá de ese limite. Los que piden libertad y democracia en abstracto creen que la democracia es un fin y no un medio. A veces la democracia parece un fin, pero en realidad es solo un medio. El marxismo nos enseña que la democracia forma parte de la superestructura y pertenece a la categoría de la política. Esto significa que, en fin de cuentas, la democracia sirve a la base económica. Lo mismo ocurre con la libertad. Tanto la democracia como la libertad son relativas y no absolutas, han surgido y se desarrollan en el curso de la historia. En el seno del pueblo, la democracia es correlativa con el centralismo, y la libertad, con la disciplina. Son dos aspectos opuestos de un todo único, contradictorios y a la vez unidos. No debemos recalcar unilateralmente uno de ellos negando el otro. En el seno del pueblo, no se puede prescindir de la libertad, tampoco se puede excluir la disciplina; no se puede prescindir de la democracia, tampoco se puede excluir el centralismo. Tal unidad de democracia y centralismo, de libertad y disciplina, constituye nuestro centralismo democrático. Bajo este sistema, el pueblo disfruta de una democracia y una libertad amplia, pero al mismo tiempo debe mantenerse dentro de los limites de la disciplina socialista. Esta verdad la comprenden bien las grandes masas populares." (Ibídem).

Mas ya en marzo del 49 el Presidente Mao dijo: "Triunfar en todo el país es solo el primer paso de una larga marcha de diez mil li. Este paso, aunque sea digno de nuestro orgullo, resulta relativamente minúsculo; lo que aun esta por venir será mucho más digno de nuestro orgullo. La victoria de la revolución democrática popular de China, mirada retrospectivamente después de varios decenios, parecerá solo el breve prólogo de un largo drama. Un drama comienza por el prólogo, pero el prólogo no es la culminación. La revolución China es grandiosa, pero después de la revolución, el camino será aun mas largo y nuestra tarea, aún mas grandiosa y mas ardua". Así como en "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo", su gran obra de febrero del 57, especifico: "Pero nuestro sistema socialista acaba de instaurarse; aun no esta cabalmente establecido ni consolidado por completo". Y: "Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su crecimiento. Sueña quien crea que la causa del socialismo es como navegar viento en popa, empresa de éxito fácil en la que no se tropieza con dificultades ni se sufren reveses ni se requieren inmensos esfuerzos".

En este mismo texto se reafirma la lucha de clases en el socialismo, y principalmente se sienta que en definitiva no esta resuelto quien vencerá a quien; esto es si el socialismo o el capitalismo vencerá políticamente. es decir en la lucha de clases actualmente en desarrollo, pues históricamente, en perspectiva, el socialismo necesariamente se impondrá; vencerá ineluctablemente:

"En China, aunque en lo fundamental se ha consumado la transformación social es la de la propiedad y han terminado las vastas y tempestuosas luchas de clase de las masas, características de los anteriores períodos revolucionarios, subsisten remanentes de las clases derrocadas: la clase terrateniente y la burguesía compradora; subsiste la burguesía, y la transformación de la pequeña burguesía solo acaba de empezar. La lucha de clases no ha terminado. La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será aun larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. El proletariado aspira a transformar el universo según su concepción del mundo, y la burguesía, según la suya. A este respecto, aun no ha sido resuelta en definitiva la cuestión de quien vencerá: el socialismo o el capitalismo."

En "Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el trabajo de propaganda", febrero de 1957, el Presidente Mao trata sobre las grandes transformaciones que genera el socialismo, su consolidación gradual, su necesidad de un largo período histórico para consolidarse y la seguridad de construir un Estado socialista:

"Estamos viviendo un período de grandes cambios sociales. Durante un largo tiempo la sociedad China ha estado sufriendo grandes transformaciones. La Guerra de Resistencia contra el Japón fue una de ellas y, la otra, la Guerra de Liberación. Pero el carácter del cambio actual es mucho mas profundo que el de los anteriores. Estamos ahora construyendo el socialismo. Cientos de millones de personas participan en el movimiento de transformación socialista. Las relaciones de clase están cambiando en todo el país. La pequeña burguesía agrícola y artesanal y la burguesía de la industria y el comercio han sufrido ambas un cambio. Se ha transformado el sistema económico de la sociedad; la economía individuales ahora economía colectiva y la propiedad privada capitalista esta siendo transformada en propiedad publica socialista. Cambios de tal magnitud, por supuesto se reflejan en la mentalidad de la gente. La existencia social del hombre determina su conciencia. La gente de diferentes clases, estratos y grupos sociales reaccionan de diverso modo ante los grandes cambios de nuestro sistema social. Las grandes masas del pueblo vehementemente los apoyan, dado que la vida misma confirmó que el socialismo es el único camino para China. Eliminar el antiguo sistema social y establecer uno nuevo, el sistema del socialismo, es una gran batalla, un gran cambio en el sistema social y en las relaciones de los hombres entre si. Debe decirse que, básicamente, la situación es saludable. Pero el nuevo sistema social recién ha sido establecido y requiere tiempo para su consolidación. No debe suponerse que el nuevo sistema puede ser totalmente consolidado en el mismo momento en que se implanta, porque eso es imposible. La consolidación debe ser gradual. Para lograr su firmeza final es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización socialista del país y perseverar en la revolución socialista en el frente económico, sino también sostener constante y ardua lucha revolucionaria socialista y poner en ejecución la educación socialista en los frentes político e ideológico. Además, se requiere la contribución de diversos factores internacionales. En China la lucha para consolidar el sistema socialista, la lucha para decidir cual prevalecerá: el socialismo o el capitalismo, cubrirá un largo período histórico. Pero todos debemos advertir que este nuevo sistema del socialismo, incuestionablemente se consolidara. Con toda seguridad podemos construir un Estado socialista con moderna industria, moderna agricultura, y modernas ciencia y cultura."

Otro problema sustantivo de la cuestión fundamental analizada, socialismo y dictadura del proletariado, es la construcción y desarrollo del socialismo; sobre éste el maoísmo parte de: "qué pasara si nuestro país no establece una economía socialista? Se convertirá en un país revisionista, de hecho en un Estado burgués, y la dictadura del proletariado se transformara en dictadura de la burguesía; es mas, en una dictadura reaccionaria y fascista. Este es un problema que merece nuestra alta vigilancia y espero que los camaradas reflexionen seriamente sobre él". "En cuanto a la construcción de una poderosa economía socialista, China requiere, no ya 50 años, sino cien o un tiempo aún más largo. En su país (Inglaterra), el desarrollo del capitalismo llevó varios centenares de años. Quedo fuera de la cuenta el siglo XVI, que forma parte de la Edad Media. Del siglo XVII hasta ahora, ya han pasado más de 360 años. En nuestro país, la construcción de una poderosa economía socialista, según mi cálculo, requerirá más de una centuria". "Más de tres siglos de desarrollo han necesitado las fuerzas productivas del capitalismo para llegar a lo que son hoy día. En comparación con el capitalismo, el socialismo tiene muchas ventajas. El desarrollo económico de nuestro país será mucho más rápido que el de los países capitalistas. Sin embargo, China tiene una inmensa población, su base es débil y su economía atrasada". "Si se emplearon tres siglos y varios decenios para construir una poderosa economía capitalista, qué tiene de malo construir una poderosa economía socialista en nuestro país en un período de unos 50 a unos 100?". Y llama a pensar en que: "Respecto a la construcción socialista, aún actuamos muy a ciegas. Para nosotros, la economía socialista es, en muchos aspectos, un incógnito reino de la necesidad". Así como, por otro lado, establece:

"Socialismo o comunismo? En qué momento se puede decir que ha acabado la construcción del socialismo? Hemos formulado dos criterios:

1. La conclusión de la construcción del socialismo se manifiesta por la aplicación general del sistema socialista de propiedad de todo el pueblo.

2. Cuando el sistema de propiedad de todo el pueblo haya reemplazado al sistema de propiedad colectiva de las comunas populares.

Ciertos camaradas no están de acuerdo en distinguir ambos sistemas de propiedad. Pretenden que en las comunas populares sólo existe el sistema de propiedad de todo el pueblo. En realidad hay dos sistemas: Uno es el sistema de propiedad de todo el pueblo del tipo Aceria de Anshan, el otro es el sistema de propiedad de la gran colectividad de la comuna popular.

Si se ignora esto, para qué sirve entonces la edificación socialista? Stalin trazó la línea de demarcación entre los dos sistemas y preconizó tres condiciones para pasar al comunismo. Dichas tres condiciones fundamentales no son malas.

Las dos primeras pueden ser resumidas como sigue:

1) aumento de la producción social; 2) pasaje del sistema de propiedad colectiva al sistema de propiedad de todo el pueblo; sustitución del sistema de intercambio de mercancías por un sistema de intercambio de productos; pasaje de la etapa del valor de cambio a la etapa del valor de uso. En China las dos condiciones significan: 1) aumentar enérgicamente la producción y desarrollar simultáneamente la industria y la agricultura, siempre conservando el principio de crecimiento preferencial de la industria pesada; 2) llevar el sistema de propiedad de la pequeña colectividad al nivel de sistema de propiedad de todo el pueblo. Quienes entre nosotros trazan líneas demarcatorias y pretenden que ya entramos en la era del sistema de propiedad de todo el pueblo se equivocan.

La tercera condición fijada por Stalin concierne a la cultura: preconiza un incremento de la educación física y de la educación de todo el pueblo. Para alcanzar este objetivo, Stalin propone cuatro medidas: 1) la jornada de trabajo de seis horas; 2) la institucionalización de la educación politécnica; 3) el mejoramiento de las condiciones de vivienda; 4) el aumento de salarios y la disminución de los precios.

Las tres condiciones de Stalin son excelentes, pero falta una condición político-ideológica. Dichas condiciones, citadas arriba, tienden esencialmente a aumentar la producción. Una abundancia muy grande de producción facilita, en efecto, el pasaje del sistema de producción colectiva al sistema de propiedad de todo el pueblo. Pero para aumentar la producción es preciso producir más, mas rápidamente, mejor y de una manera más económica. Y si se quiere llegar a ese resultado es preciso poner la política en el puesto de mando y esforzarse para alcanzar simultáneamente los cuatro objetivos: cantidad, rapidez, calidad, economía. También es preciso lanzar movimientos de rectificación para destruir la ideología del poder legal de la burguesía.

Sumar una forma de estructura tal como la comuna popular a un país como China es volver más fácil la realización de los cuatro objetivos: cantidad, rapidez, calidad, economía.

Cuál es la significación del sistema general de propiedad de todo el pueblo? Este sistema significa: 1) que los medios de producción de la sociedad pertenecen a todo el pueblo; 2) que los productos de la sociedad pertenecen a todo el pueblo.

Cuál es la naturaleza de la comuna popular? Es la unidad de base de la estructura social China que agrupa obreros, campesinos, soldados, intelectuales y comerciantes. Actualmente constituye la organización administrativa de base.

En cuanto a la milicia, está destinada a enfrentar al extranjero, particularmente al imperialismo.

La comuna popular es la mejor forma de organización para la realización de los dos pasajes: el pasaje del socialismo de hoy al sistema general de propiedad de todo el pueblo, y el pasaje del sistema general de propiedad de todo el pueblo al comunismo. Luego de estos pasajes, la comuna popular constituirá la estructura de base de la sociedad comunista." ("Sobre `Problemas económicos del socialismo en la URSS' de Stalin").

Y sobre mercancía, valor y planificación: "Si desarrollamos sensiblemente la producción mercantil, no es teniendo como objetivo un beneficio, sino en el interés del campesinado, de la alianza entre los obreros y los campesinos, del desarrollo de la producción". "Luego de las campañas de rectificación contra los derechistas, el trabajo no es más una mercancía. No se trabaja más para obtener dinero sino para servir al pueblo. Esto es posible solamente si el trabajo no es más una mercancía". "La ley del valor no desempeña un poder regulador. Este papel lo juega la planificación y el principio que consiste en poner la política en el puesto de mando. En la sociedad China, la ley del valor no desempeña un papel regulador, es decir un papel decisivo. Lo que juega un papel decisivo en la producción es la planificación." ("Notas sobre `Problemas económicos del socialismo en la URSS' "). Y: "En el dominio del trabajo de planificación, si rehusamos hacer un balance y adoptamos la política de dejar hacer, si nos mostramos demasiado prudentes y excluimos toda audacia, se termina por destruir el desarrollo proporcionado. Estos métodos de trabajo son ambos erróneos. Un plan es una ideología. La ideología es el reflejo de una realidad y ella actúa sobre la realidad...Ello muestra claramente que cosas como los planes, que forman parte de las ideologías, tienen una gran influencia sobre el progreso o la ausencia de progreso de la economía, tanto como el ritmo de desarrollo económico." ("Notas de lectura sobre el `Manual de Economía Política' de la URSS").

Y combatiendo la posición revisionista de los "estímulos materiales": "Algunos dicen que el socialismo debe prestar mayor atención al estimulo material que el capitalismo. Tal tesis no tiene verdaderamente ningún sentido!" "Considerar la distribución de los medios de consumo como una fuerza motriz decisiva es revisar el punto de vista de Marx..." Así como: "El Manual prosigue en estos términos: `Antes que nada debemos extraer beneficios del factor que es el estimulo material'. Habla como si la actividad creadora de las masas dependiera de los intereses materiales. El Manual no pierde ocasión de hablar de los intereses materiales personales, como si buscara sin cesar llamar a dichos intereses para atraer a la gente. Ello refleja el espíritu de una parte considerable de los cuadros de los servicios económicos y de los cuadros dirigentes. Refleja igualmente una situación en la cual el trabajo político e ideológico no ha retenido suficientemente la atención. En estas condiciones no hay otra salida que apoyarse en los estímulos materiales. La primera mitad de la frase `de cada uno según a su capacidad, a cada uno según su trabajo' se refiere a la necesidad de hacer un esfuerzo máximo por la producción. Por qué entonces recortar dicha frase en dos y hablar de una manera parcial de los estímulos materiales? Si así se publicitan los intereses materiales el capitalismo se convierte en invencible". Y además: "Incluso si se admite que el estimulo material es un principio importante no puede ser de ninguna manera el único. Debe haber otro principio: aquél del estimulo del espíritu en el dominio político-ideológico. Además el estímulo material no puede ser tratado únicamente en términos de intereses personales. Debe ser tratado también en términos de intereses colectivos, de primacía de los intereses colectivos sobre los intereses personales, de prioridad de los intereses a largo plazo sobre los intereses provisorios, de primacía de los intereses generales sobre los intereses particulares." (Ibídem).

Y considerando la vital importancia que para el desarrollo del socialismo tiene el campesinado, recordemos lo dicho por el Presidente Mao ya en el período de la resistencia antijaponesa: "Durante miles de años, ha reinado entre las masas campesinas la economía individual, en la cual cada familia y hogar constituye una unidad productiva. Esta forma de producción individual, dispersa, fue el cimiento económico del régimen feudal, y hundió a los campesinos en una pobreza perpetua. El único camino para cambiar tal estado de cosas es la colectivización gradual". Y en 1953, al establecer las transformaciones socialistas de la agricultura como parte de la línea general: "Si hablamos de la agricultura, el único camino para la agricultura de nuestro país es el camino socialista". Así como al criticar el otorgamiento de tierras predicado por el "Manual", plantea el método de trabajo con el campesinado:

"Esto significa que el gobierno confisca las tierras para darlas a los campesinos a fin de que ellos puedan redistribuirlas. Se trata aquí de un espíritu de otorgamiento; no se compromete en la lucha de clases ni en los movimientos de masa. Esta concepción es en la realidad una concepción derechista. Nuestro método consiste en apoyarnos en los campesinos pobres, unirnos con los campesinos medios (campesinos medios inferiores) y apoderarnos de las tierra de los terratenientes. El Partido debe asumir la dirección de este proceso sin monopolizar el trabajo. Debemos adoptar una serie de medidas concretas: visitar a los campesinos pobres para encuestarlos sobre sus sufrimientos, reclutar activistas, reunir a todos aquellos que tienen el mismo origen de clase, constituir un núcleo sólido, convocar asambleas para que todos los que sufren cuenten sus sufrimientos, organizar las fuerzas de clase y desatar la lucha de clases." (El ya citado "Notas...").

Y sobre la alianza obrero-campesina, sustento de la dictadura del proletariado, y su desarrollo ligado a las transformaciones socialistas de la agricultura:

"Entre nosotros, la alianza de los obreros y de los campesinos pasó ya por dos etapas: la primera fundada sobre la revolución agraria; la segunda fundada en el movimiento de las cooperativas. Sin el movimiento de las cooperativas ciertamente se habría producido una bipolarización del campesinado, impidiendo así la consolidación de la alianza entre los obreros y campesinos tanto como el mantenimiento de una política de compras y ventas agrupadas por el Estado. Es solamente sobre la base de la cooperativización que la política de compras y ventas agrupadas del Estado puede ser mantenida y aplicada. Ahora nuestra alianza obrero-campesina deberá progresar apoyándose en la mecanización. Si no hay más que los movimientos cooperativos y de las comunas populares sin mecanización, la alianza obrero-campesina no podrá consolidarse. En el movimiento de las cooperativas, si no hay más que una pequeña cooperativización, la alianza obrero-campesina no podrá tampoco consolidarse. El movimiento de las cooperativas debe por consiguiente pasar a las comunas populares. Y la propiedad de los equipos de producción de base debe convertirse en propiedad de las comunas populares de base. La propiedad de las comunas populares debe, a su vez, convertirse en propiedad del Estado. Entonces, sobre la base de una combinación de la nacionalización y de la mecanización, nosotros podremos realmente consolidar la alianza obrero-campesina, haciendo desaparecer progresivamente las diferencias entre obreros y campesinos." (Ibídem).

Así como sobre la transformación de los intelectuales:

"Ahora bien, es preciso transformar no solamente a los intelectuales burgueses sino también a los intelectuales de origen obrero o campesino que en muchos aspectos están influenciados por la burguesía. En el medio literario y artístico esta transformación ha sido demostrada por el caso de Liu Chao-Tang que, convertido en escritor, atacó vigorosamente al socialismo. La concepción del mundo de los intelectuales se manifiesta a menudo en su actitud ante el saber. Este pertenece a ciertos individuos o a todo el mundo? Algunos consideran el conocimiento como su propiedad privada y esperan venderlo al mejor precio. Rehúsan venderlo mientras el precio no sea suficientemente elevado. Ellos son solamente expertos pero no son `rojos'. Ellos dicen que el Partido es `incompetente' por lo tanto incapaz de dirigir a los `competentes'. Los que trabajan en el cine dicen que el Partido no puede dirigir el cine. Los que hacen danza afirman que el Partido no puede dirigir la danza. Y los que se embarcan en la investigación atómica afirman que el Partido no puede dirigir la investigación científica sobre la energía atómica. En una palabra, el Partido no puede dirigir absolutamente nada.

En el conjunto del proceso de la revolución socialista y de la edificación socialista, la transformación de los intelectuales constituye un problema muy importante. Nos equivocamos si no subrayamos este problema y adoptamos una actitud de compromiso frente a todo lo que es burgués." (Ibídem).

Y en cuanto al proceso de la humanidad, la gran comprensión dialéctica de concebir el paso del socialismo al comunismo y el desarrollo de éste a través de la revolución:

"Ciertamente, el pasaje al comunismo no significa el derrocamiento de una clase por otra clase. Pero no puede decirse que no sea una revolución social, puesto que la sustitución de una relación de producción por otra relación de producción es un salto cualitativo, es decir una revolución. En China, la transformación de la economía individualista en economía colectiva y la transformación de la economía colectiva en economía de todo el pueblo constituyen revoluciones en el dominio de las relaciones de producción. No se puede decir que la conversión del principio socialista `a cada uno según su trabajo' en el principio comunista `a cada uno según su necesidad' no constituya una revolución en el dominio de las relaciones de producción. Ciertamente, el principio `a cada uno según sus necesidades' será puesto en aplicación progresivamente. Es posible que cuando el aprovisionamiento de artículos de primera necesidad llegue a ser suficiente, nosotros los distribuyamos a cada uno según sus necesidades. Dicha distribución será extendida a otros artículos a medida que las fuerzas productivas se desarrollen.

Tomemos el ejemplo del desarrollo de las comunas populares chinas. En el momento de la conversión del sistema de propiedad en el nivel del equipo de base en sistema de propiedad en el nivel de comuna de base, no se arriesga producir conflictos en una parte de la población? Dicho problema merece ser estudiado. Para realizar esta conversión, una de las condiciones determinantes es que los ingresos que provienen de la economía comunal constituyan más de la mitad de los ingresos globales de la comuna popular. La aplicación del sistema de propiedad en el nivel de la comuna popular de base es provechosa a los miembros ordinarios de la comuna. Por ello estimamos que la inmensa mayoría de la gente no se opondrá a dicho cambio. Pero en el momento del mismo, los antiguos cuadros de los equipos de producción perderán la dirección de dichos equipos y su poder administrativo disminuirá de manera pareja. Se opondrán ellos entonces a dicha transformación?

En dicho proceso de transformación, es posible que surja el problema de ciertos `grupos que hayan adquirido privilegios' y ello a despecho de que en una sociedad socialista las clases hayan sido abolidas. Los miembros de estos grupos, satisfechos del sistema existente, no desearan cambiar. La aplicación de los principios `a cada uno según su trabajo' o `ganar más trabajando más', por ejemplo, les es provechosa. En consecuencia, puede suceder que se sientan mal cuando dichos principios cedan su lugar al principio `a cada uno según sus necesidades'.. Ahora bien, el establecimiento de todo nuevo sistema exige necesariamente la destrucción del anterior. La construcción sin destrucción no existe. Si se destruye se provoca la oposición de una parte de la gente. El hombre es un animal extraño. Cuando se encuentra en una situación privilegiada se muestra arrogante...No tener en cuenta ello es muy peligroso." (Ibídem).

Y:

"Aunque no haya guerra en el sistema socialista, la lucha existe siempre, lucha de diferentes sectores en el seno del pueblo. Aunque en el sistema socialista no haya revolución en el curso de la cual una clase derroquea la otra, la revolución existe siempre. El paso del socialismo al comunismo es una revolución. El paso de un estadio a otro estadio del comunismo es también una revolución. Existen igualmente revoluciones técnicas y revoluciones culturales. El comunismo pasará necesariamente por muchos estadios. Habrá por consiguiente muchas revoluciones."(Ibídem).
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Mayo, 1990.

COMITE CENTRAL
PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ